Tu que puedes desdisantearlo todo... cada letra se desarreglará a contragusto de tu paladar.
Pero yo... ¡ay! ¡si yo pudiera desdisantearme esta carga de lo pensado! sería más distante de lo dicho... Lo que se dice, libre.

domingo, 22 de abril de 2012

Toda una discusión

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¿ Que quizo decir Goethe sobre “El significado oculto de la sangre” ?


Por Rudolf Steiner
ImageLa sangre es un fluido muy especial
Todos conocerán, que tal epígrafe está tomado del Fausto, de Goethe. En dicho poema se dice que Fausto, el representante del más elevado esfuerzo humano, entra en un pacto con los poderes malignos, representados por Mefistófeles, el emisario del Infierno. Fausto está a punto de firmar un contrato con Mefistófeles, quien le pide lo firme con su propia sangre. Fausto, al principio, lo mira con curiosidad; pero sin embargo, Mefistófeles emitió la siguiente sentencia que Goethe deseaba se considerara con toda seriedad:
La sangre es un fluido muy especial”.

La ficción del "Fausto" se apoyó en que aquello que puede vivir en la sangre del hombre es lo que vive en su ego. Así como el cuerpo etérico es la expresión de los fluidos vitales y sus sistemas, y el cuerpo astral del sistema nervioso, así también la sangre es la expresión del yo o ego. El principio físico, el cuerpo etérico y el astral son el “arriba”, el cuerpo físico, el sistema vital y el sistema nervioso son el “abajo”. Esto tiene que recordarse al leer tal obra.
Por extensión, se pensaba que, la individualidad de un pueblo puede ser destruida si, al colonizarlo, se exige de su sangre mas de lo que puede dar de sí, porque en la sangre es donde se expresa el ego. Para construir esa fábula romántica, el narrador sostenía que el hombre posee belleza y verdad solamente cuando su sangre la posee.

Entonces, Mefistófeles obtiene posesión de la sangre de Fausto porque desea dominar el ego de éste. De ahí que podamos decir que la sentencia que ha formado el tema de esta obra ha sido sacada del conocimiento empírico de aquél momento, porque se partía de la sentencia: “La sangre es un fluido muy especial”.
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lunes, 26 de marzo de 2012

Decir

      ... si hay algo que el Poeta descubre es que
      las palabras no bastan, no alcanzan y que a la
      estructura del lenguaje le falta algo que se pierde cuando hablamos que hay algo que cae más allá de las palabras.
      Creo que la Poesía es el intento de decir eso que no se puede decir con palabras.

                             Antonio Gutierrez
                                                      Salta- Argentina

sábado, 17 de marzo de 2012

Escritura y horizonte

La íntima sujeción que sostengo con la escritura horizontal me inquieta. También me molesta que no pueda redactar de otra manera que de izquierda a derecha.
Esta cuestión de estar obligado a convivir en un solo sitio, me lleva a reclamar el destierro. No me interesa otra cosa que cultivar grietas para poder ver más allá.
Durante mucho tiempo intenté practicar la escritura de derecha a izquierda, como los hebreos, los caldeos, los árabes, los fenicios, los persas o los sirios. Pero no, fue imposible. El rostro de mi primera maestra se me aparecía en el recuerdo con su índice condenatorio sobre su boca: “Mejor el silencio”. La mimética no conduce al goce.
Después traté de aprender a elaborar el texto de arriba abajo, al igual que los hindúes, los chinos o los catenos. Años perdidos. En el destino de mi muñeca la dirección de la pluma tenía una sola posibilidad de elección: encauzar siempre la flecha de mis trazos hacia la derecha; tal vez el lugar de las religiones. Duret justificaba la dirección de la escritura occidental, argumentando que ésta trazaba una cruz sacralizada en la que cultivar el espíritu, era seguir a las estrellas, que tienen su mayor fuerza cuando ocupan los cuatro puntos cardinales. Una galaxia particular del orden.
Michel Foucault decía que la forma de plasmar las lenguas es un instrumento de la salvación.   
¿Y qué hay de la coerción? La delimitación siempre ha sido un seguro de dominio. Los vallados, los cotos, los lindes, los alambrados. Y también el interlineado. La figura espacial de la renglonadura debe ser siempre tendida a lo largo de poniente. Como el horizonte.
La horizontalidad unidireccional es la recta lineal de la tierra por la cual andamos y debemos andar. Horizontal es la quintaesencia de la lógica. La línea de flotación del ser. El vuelo rasante.  Horizontal es todo lo que heredamos. Los ataúdes.  Horizontal es la muerte.
En el momento que en nuestra historia comenzó a fijarse la horizontalidad del concepto, la verticalidad comenzó a convertirse en utopía, en caminos distintos. Es decir, surgieron dos nuevos rumbos, o hacia el universo real del cielo, o en su dirección opuesta, el infierno. ¿Acaso Orfeo no descendió a las calderas del pandemónium para rescatar a Eurídice y hacer un recorrido por su propia conciencia? Hay otros que “verticalizaron” la búsqueda de su orientación frente a la oscuridad del mundo: Odiseo, Eneas, Pitágoras y Dante bajaron hacia el Infero ( lo inferior).
¿Y esas plomadas visiones de Samuel Beckett o James Joyce?  
Pienso en Pascal que decía: “Aún sin movernos de un solo lugar, nos perdemos”.
La búsqueda del no-lugar es la necesidad del cálamo currente. El envés de un concepto. 
El malestar de no poder escapar de ese emplazamiento directriz es lo que me pide proscribirme en un exilio desde donde pueda ver mejor. Como Juan José Saer, quién recién en Francia y sin ataduras, pudo escribir de su Provincia de Santa Fé, a partir de su radicación durante 35 años; hasta llegado su horizontal fallecimiento. 
O como Macedonio Fernández, que tomó la literatura arrellanada y la puso patas arriba.

Juan Disante   

jueves, 23 de febrero de 2012

Vade retro

Oye poeta, no exageres el culto al realismo. No hay escritor que no divague por artificios y macanas.
Jota

domingo, 19 de febrero de 2012

Sísifo

                                                                             
 Esta fábula de la mitología griega narra la tragedia de Sísifo, quien fue condenado por los dioses a un castigo de por vida: debe subir, un peñasco enorme por la pendiente de una montaña, cuya cumbre no ha de alcanzar jamás.
Está obligado a empujar perpetuamente esa enorme piedra cuesta arriba, a sabiendas de que antes de que alcance la cima, ésta siempre rodará hacia el valle y deberá volver a empezar todo de nuevo desde el principio.

 Según Homero, Sísifo tenía fama de ser el más astuto de los hombres, así como el más sabio y el más prudente. Fueron estas cualidades las que hicieron enfadar a los habitantes del Olimpo, aunque especialmente enojosa debe haber sido su extraordinaria astucia, ya que le permitió escapar de los Infiernos. Gracias a su inteligencia logró engañar al dios de la Muerte, encadenándolo y paralizando su accionar, por lo que Plutón tuvo que enviar al dios de la guerra para liberarlo.
 Pareciera que son varios los delitos punibles de este mortal.

A la edad de 25 años, Albert Camus reinterpreta el mito de Sísifo, convirtiéndolo en el héroe de lo absurdo. Aquel que vive perpetuamente consciente de la completa inutilidad de su vida, cuando todo el Ser está dedicado a no acabar nada. Siendo el mundo tan fútil, la mayor tragedia del hombre absurdo radica en la conciencia, en conocer cabalmente su condición miserable.

 Anteriormente, el castigo consistente en tener que realizar eternamente un trabajo inútil e inalcanzable, había sido entendido como la simbolización de la vana lucha del hombre por alcanzar la sabiduría. No obstante, para Camus representa más bien la metáfora del esfuerzo inútil e incesante del ser humano moderno que consume su vida en deshumanizadas fábricas y oficinas sórdidas, haciéndolo sentir que su destino es estéril e inútil. 

El suplicio de estar condenado a realizar un trabajo repetitivo que se sabe inútil y sin ninguna esperanza de escapatoria, simboliza una de las mayores angustias existenciales contemporáneas inmersas profundamente en el inconsciente.
El marxismo moderno instala la idea de "alienación productiva", es decir, la que se produce en el obrero de línea, que elabora piezas parciales de una totalidad final, pero que ignora la utilidad final del producto y su resultado. 

¿Se logra experimentar la vida como un proceso evolutivo sin fin donde son más interesantes las preguntas que las respuestas?
¿Donde se puede gozar del camino, aunque no se completen totalmente las metas ni se llegue nunca a certezas absolutas?
Jota D 


miércoles, 8 de febrero de 2012

Luis Alberto Spinetta

Muchacha ojos de papel, adonde vas?
quedate hasta el alba.
Muchacha pequeños pies, no corras mas,
quedate hasta el alba.
Sueña un sueño despacito, entre mi manos,
hasta que por la ventana suba el sol.
Muchacha piel de rayon, no corras mas,                                     
tu tiempo es hoy...
Y no hables mas, muchacha corazon de tiza,
cuando todo duerma te robare un color. (bis)
Muchacha voz de gorrion, adonde vas?
quedate hasta el dia.
Muchacha pechos de miel, no corras mas,
quedate hasta el dia.
Duerme un poco y yo, entre tanto, construire
un castillo con tu vientre,
hasta que el sol, muchacha, te haga reir,
hasta llorar, hasta lorar.
Y no hables mas, muchacha corazon de tiza,
cuando todo duerma te robare un color. (bis).

martes, 7 de febrero de 2012

Permitirse soñar

Aproveché el persistente insomnio de anoche y, entre cabeceo y cabeceo, estuve pensando en aquella gente que está tan atada al realismo de la más estricta lógica cartesiana, y consecuentemente, impedida de generar (o percibir) símbolos e imágenes desfiguradas de la realidad. Y al decir desfiguradas, lo hago extensivo a toda manifestación desemejante a todo lo conocido. Ese impedimento hace que esas personas tampoco puedan gozar totalmente de ellas, como por ejemplo, de las distintas obras artísticas que pintan visiones imaginativas y voladas. Creo que quieren explicar todo racionalmente. Y hay expresiones que se impone disfrutarlas y no explicárselas mediante enciclopedias.
La música es la expresión máxima de abstracción de símbolos; aparece la potencia de los acordes por sobre la melodía, el arte plástico le sigue, el teatro más luego. Me llama la atención El Mimo, ese arte mudo que convoca (¿o evoca?) al espectador a traducir lo que está viendo. 

En la escritura (algunas) ocurre lo mismo. Pero, la poesía está más cargada de significantes que la prosa narrativa. En la poesía hay que decir todo lo posible en espacios mucho menos detallados. Hay que quebrar la palabra. Se busca la síntesis, la disonancia, la atonalidad. De ahí que resulte mucho más compleja su lectura. También está muy atada a la música (o mejor: la cadencia).

En poesía cada palabra tiene mucho más peso en sí misma que en las palabras que narran una novela o cuento. En la prosa el detalle (una palabra) puede diluirse en el montón. Tal vez, la novela favorezca la dimanación. Mientras que en la poesía, la metáfora permite hablar de una visión profunda y esencial, que está siempre más allá de la descripción de lo aparente.
La alegoría estará siempre del lado del espejo deformante de los parques de diversiones.   

Por eso, ciertas canciones son un casamiento entre música y letra. Me parece que muchos temas exquisitos llevan a la evocación... Exactamente… esto último: hay que realizar la EVOCACIÓN. Y para que se concrete esto, la intención de evocar tiene que estar en el que interpreta o crea, pero también en el que aprecia. Esta es la comunión. La evocación nos transporta a otros lados, no nos planta en una única realidad concreta.

La metáfora y la metonimia impiden que nuestra mente se circunscriba a un círculo determinado. Por esto, amplía la visión y dirige el pensamiento a varios lugares simultáneos. Porque si no, se podría interpretar "Elogio del viento" del Dúo Salteño, y otro puede decir: "Me gusta más "La felicidad" de Palito Ortega".

Las letanías de los pueblos originarios,  que acompañan sus cantos con percusiones elementales, usan un idioma que nadie entiende. Sin embargo, esos símbolos hablan de tradiciones orales que llegan del principio de los tiempos,  expresando las más hondas manifestaciones de arraigo con la naturaleza. Son parábolas que saltan por sus propias conciencias para sondear en el inconciente.
Cuando la literatura sugiere, da lugar a que el lector agregue un trabajo propio sobre el texto. La sugerencia puede permitir completar la obra. Por lo contrario, en las obras acabadas y completas del arte en general, la fantasía del que las aprecia está constreñida dentro de un marco.

Como siempre, la quimera que produce la imaginación sigue siendo la loca de la casa.

Volviendo al principio, generar significantes, tan deformados como los sueños, es saludable para la propia reparación y permite ampliar la mirada, vía imaginación. Para esto se hace un imperativo leer la modulación sesgada de los trazos y deslindar las pautas cerebrales de los llamados “objetivistas” que se oponen a las mezclas y ensimismamientos de conceptos tan propios de la poesía actual.

Si existiera un acto de ruptura en el habla del poeta, es que está buscando el bienestar de la libertad.

Otra. En el último poema que te envié a vos y a muchos más y que trataba sobre el distanciamiento de una pareja (escrito en primera persona), una amiga (ingeniera civil toda ella) me contestó por mail: "Hablále Juan". Me reí una hora seguido, por cuanto ella estaría suponiendo que ahí yo plasmaba mi propio drama. O tal vez, necesitaría personalizar el tema. Pero, en realidad, lo que se describió son personajes, tal vez sí, el “Otro”. O en todo caso, una figuración irreal.

De lo contrario, Fedor Dostoievsky no podría haber escrito sobre  jugadores, violadores, asesinos, etc.

En las noches sin insomnio, permitámonos soñar.

Juan D